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Los frijolitos van creando pertenencia

Editorial

Emiliano es un niño de apenas 3 años que hace pocas semanas llegó a vivir a Medellín. Allí fue matriculado en un colegio privado para hacer uno de los primeros grados de educación.

Entre sus actividades académicas hay una semana dedicada a la antioqueñidad y como un hecho simpático pero muy significativo todos los jueves el menú de la alimentación incluye fríjoles en mini bandeja paisa. Esto, que parece irrelevante, es un acto que demuestra el gusto, el respeto y el amor que tienen los paisas por sus costumbres, entre ellas su gastronomía.

Obviamente el himno de Antioquia está presente de manera constante. Pregunto yo, ¿qué hacemos nosotros aquí en nuestra tierra? ¿Alguna vez les ofrecerán a los niños, mute, cabro, pepitoria o algunos de nuestros platos? ¿Les pondrán el himno de Santander? ¿Les enseñarán algo de nuestra música? Yo recuerdo que cuando hice primero, segundo y tercero de primaria había profesora de música en el colegio y aunque nunca aprendí a cantar sí me aprendí Pueblito Viejo, Campesina Santandereana y Si pasas por San Gil.

Hoy lo niños se saben más la letra de Perra de J. Balvin, Safaera de Bud Banny o el Chupi Chupi que una sola estrofa de música santandereana o siquiera colombiana. No saben qué es una guabina o un torbellino, pero sí saben de perreo.

A propósito de la Semana de la Santandereanidad se hicieron algunas actividades importantes, pero qué bueno sería que se replicara más veces y sobre todo que se dirigiera a los colegios y a los niños.

En esa semana se debería por lo menos institucionalizar que un día se izara la bandera de Santander en todas las casas; trabajar en la idea crear una cátedra que le enseñe a los niños lo que es ser de esta tierra; promocionar nuestra música por ejemplo en los buses escolares; llevarlos a conciertos de tiple y guitarra; inventarse concursos y premios para el que escriba el mejor lema del año para Santander; enseñarles de nuestros sitios turísticos antes que les hablen de Disney e inculcarles el respeto por nuestros símbolos y de paso enseñarles qué es el mute, el cabro y la pepitoria en vez del hot dog.

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